lunes, 16 de junio de 2014

Que tan ironica la vida puede ser, que siempre nos dice:
tene cuidado con lo que deseas.
Deseaba sentirme valorada.
Pero la persona que amo no ve tantas cosas en mi
y una persona que no amo ve tanto en mi.

Siento que solo corriendo por cualquier camino
voy a chocarme con alguien a toda velocidad y ser feliz.

Ya camine mucho y ya fui lento.
Y ahora necesito que el viento me golpee la cara y quiera arrancarme el pelo.

Tal vez lo que deseaba no era lo que necesitaba.
Oh, vida.

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